La compositora, productora y cantante murciana Ada Moon, prácticamente oriolana, se ha consolidado como una de las voces más originales y libres de la escena musical contemporánea. Artista multidisciplinar, entiende la música y la imagen como un mismo universo, donde lo sonoro y lo audiovisual se entrelazan en una narrativa común. Su trabajo no se define por etiquetas, sino por una búsqueda constante: comunicar y compartir emociones a través de un lenguaje propio que bebe del hip hop, pop, flamenco y de influencias culturales diversas. Una comunicadora con raíces artísticas.

Nacida en Murcia y criada en la Vega Baja, Ada proviene de una familia profundamente vinculada al arte y la cultura: su abuela le transmitió el amor por la literatura y la introspección, su bisabuelo fue guitarrista flamenco y ‘luthier’ y en su entorno siempre respiró respeto, conciencia y amor por la creación. Antes de la música, estudió Bellas Artes, y la pintura fue durante años su principal vía de expresión. Con el tiempo, la guitarra y la composición le abrieron un camino inesperado hacia el sonido, convirtiéndose en su herramienta más poderosa para contar historias.
Su debut musical llegó con ‘21 gramos‘, una pieza que llamó la atención por su fuerza poética y estética sonora, atrayendo incluso al legendario Raimundo Amador, con quien más tarde creó ‘En mi soleá‘. Desde entonces, Ada ha ido trazando un recorrido singular con temas como ‘Missty – K’, ‘Qué quieren de mí’, ‘Mal agüero’, ‘Animal’ y ‘Morirá animal’, todos parten de un viaje donde la música funciona como espejo interior y puente hacia los demás.
‘Ojos de aceituna’: detenerse para mirarse dentro
El jueves 2 de octubre verá la luz su nuevo single, ‘Ojos de aceituna‘, una balada pop con tintes flamencos, producida por la propia Ada Moon junto al guitarrista Antonio Cabrera Cortés, y acompañada de un proyecto visual dirigido por Luis Ramón Filmmaker, con idea artística y conceptual de la propia Ada.
Como señala la autora, ‘Ojos de aceituna‘ «es más que una canción: es un gesto íntimo, un canto al amor propio. Una invitación a parar, respirar y mirar hacia dentro cuando uno se siente perdido». La canción propone recorrer los pasos del pasado no como un peso, sino como un camino necesario para entenderse y seguir adelante. Con una producción sencilla pero impregnada de lo urbano, la pieza se convierte en una metáfora de cuidado y de reencuentro, en la que el yo interior se abraza con ternura para volver a florecer.
Presentación de ‘Animal’ en Orihuela
El viernes 3 de octubre a las 20 horas, el Auditorio de La Lonja en Orihuela acogerá la presentación de ‘Animal. Amor, miedo y otros destinos‘, el nuevo proyecto de Ada Moon. La entrada será gratuita hasta completar aforo, ofreciendo al público una oportunidad única de adentrarse en el universo creativo de la artista.
La velada se plantea como una experiencia multidisciplinar: una proyección audiovisual , una charla en la que Ada compartirá el recorrido de su biografía artística y un acercamiento a los conceptos que atraviesan su obra. Fiel a su estilo, la artista promete un encuentro que desborda lo convencional, en el que la música se convierte en narrativa, la imagen en poesía y la palabra en puente hacia el espectador.
Conocida por su capacidad para reinventarse y sorprender en cada paso, Ada Moon guarda además algún misterio para la velada. Porque si algo define a esta creadora es precisamente su condición de “caja de sorpresas”: siempre dispuesta a llevar al público hacia lugares inesperados, donde la emoción y el arte se funden en un mismo destino. Para Ada Moon, tanto a nivel artístico como espiritual, todo su trabajo gira en torno a dos fuerzas esenciales: el amor y el miedo. Son los hilos que atraviesan sus canciones y los conceptos que guían su obra. A partir de su propia experiencia y de la de quienes la rodean, construye historias en las que la vida, con toda su intensidad, se convierte en la mayor fuente de inspiración.
La música, confiesa, no solo le sirve para expresarse; también le permite descentrar el foco de sí misma y dirigirlo hacia lo que realmente le importa. En ese gesto de apertura aparece su necesidad de explorar la humanidad, la empatía y los valores que nos unen. Su arte, entonces, se transforma en un espacio de reflexión que invita a mirar al otro y al mundo con una perspectiva renovada. Con esa mirada –crítica, introspectiva y luminosa a la vez- Ada Moon convierte la creación en un acto de amor que trasciende lo personal para hacerse colectivo.
