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La conferencia abrió la serie de tres de las VIII Jornadas 'Lagunas de Torrevieja y La Mata: paisaje cultural, historia y patrimonio

El mes de mayo vuelve a tomar sabor genuinamente local con las jornadas que en los últimos años viene dedicando a nuestras dos lagunas de la Mata y Torrevieja la Asociación Cultural Ars Creatio. Esta octava edición, abierta en su día con la exitosa ruta de la Paratriodonta, tuvo su continuación con la primera de las conferencias, cuyo tema consistió en el vocabulario específico de las faenas que se han desempeñado en las viñas de La Mata.

A las ocho de la tarde de este jueves 15 de mayo, en el salón principal de la Sociedad Cultural Casino de Torrevieja, la doctora en Antropología e historiadora Amparo Moreno Viudes desarrolló su ponencia «Entre janglones y fragalás: las palabras del vino en La Mata». Completaba así la investigadora torrevejense su triple estudio de los trabajos tradicionales de la ciudad: mar, salinas y viñedos.

La antropóloga e historiadora Amparo Moreno recuerda el vocabulario y las tareas del vino de La Mata
Ana Meléndez presentó a la conferenciante. /TCVB

Presentó el acto la coordinadora de las Jornadas y directiva de Ars Creatio, Ana Meléndez, que informó sobre las otras conferencias programadas, que tendrán lugar, a la misma hora y en el mismo lugar, los dos próximos jueves, 22 y 29 del mes en curso.

Comenzó la ponente agradeciendo su valiosa aportación a las personas entrevistadas, e informando de que tomó como base de su trabajo las Memorias de Justo Gil Perelló. Ya a mediados del siglo XIV existe documentación que menciona el vino de La Mata; y también hay varias del XVII, como motivo de un pleito y de una merma de la cosecha a causa de la sequía. Eran tiempos en que el vino se medía en cántaros, equivalentes a algo más de once litros. De 1845 a 1850, las plagas de mildiu y filoxera en otros lugares favorecieron la producción de vino en La Mata, con el subsiguiente auge de la exportación.

Uno de los más acreditados defensores de nuestra viña, Hilarión Pedauyé, ha levantado la voz de alarma por la drástica disminución de su extensión: de las 263 hectáreas hace un siglo a las apenas 30 en 2022. Las viñas, al igual que algunas casas típicas, formaban parte del paisaje matero, como demuestra una foto aérea de 1956. La carretera, arteria vital, permitía el comercio y ganarse la vida. Y por debajo y como base fundamental, la arena, el auténtico «secreto del éxito» de la producción de uva.

Desde su mismo nacimiento y en su más temprana infancia, los materos frecuentaban las bodegas y aprendían las faenas propias del vino. Amparo Moreno, apoyada en los relatos de veteranos habitantes, dándoles una dulzura y una cercanía que cautivó al público asistente, desmenuzó las fases de la vendimia y la posterior elaboración del vino, explicando cada palabra de añejo sabor local, según las épocas y los tipos de uva, evocadora de lugares, utensilios, labores, gentilicios, recintos, oficios o productos.

Los niños aprendían faenas sencillas y contribuían con el resto de la familia. La vendimia era un tiempo de trabajo conjunto y ayuda mutua, con hombres y mujeres participando en unas jornadas especiales, de carácter festivo, hasta que las partidas de trabajadores llegados de otras poblaciones, con los que se entablaban fuertes lazos de amistad, se llevaban la uva por toneladas.

La antropóloga e historiadora Amparo Moreno recuerda el vocabulario y las tareas del vino de La Mata
El Casino torrevejense acogió el acto de Ars Creatio. /TCVB

Al término de la conferencia -inevitable el tono melancólico por las dificultades de supervivencia de una parte entrañable de nuestra historia-, Josefina Nieto, presidente de Ars Creatio, entregó a la ponente un obsequio como recuerdo del acto, en presencia de la secretaria del Casino, Maica Manzanaro, a la que agradeció su colaboración.

El rico y peculiar lexicón de las labores tradicionales torrevejenses presentó, en la voz de Amparo Moreno, su tercer capítulo, en un recorrido unos metros tierra adentro, donde los colonos de las viñas nos dejaron su sudor convirtiéndolo en sabroso y nutritivo caldo. Hoy los sudores denotan inquietud por un futuro incierto, como en general el de todo el sector primario español, tan necesitado de estimación. Hagamos votos por que sirva haberle dedicado esta atención en un día tan señalado como el de San Isidro.

 

Antonio Sala Buades

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