El colegio público ‘Manuel Riquelme’ de Hurchillo ha vuelto a llenar de vida, color y emoción las calles de la pedanía oriolana con la creación de una falla que rinde homenaje a la historia fallera, recordando aquella que obtuvo el primer premio en 1934 en Orihuela.
Este centro educativo, Escuela Asociada a la UNESCO, mantiene viva una tradición que va mucho más allá de las aulas, celebrando con entusiasmo una fiesta declarada Patrimonio de la Humanidad, donde se unen pasado y presente.

Niños y niñas se convierten en protagonistas de esta celebración, formando parte del mundo fallero junto a la Junta Central Fallera, integrada por el alumnado de sexto de Primaria.
La jornada de este 18 de marzo comenzó con un desfile por las calles del pueblo, en el que participó toda la comunidad escolar, luciendo el característico pañuelo amarillo, símbolo del espíritu fallero de Hurchillo.
La pólvora no faltó, con una mascletà que hizo vibrar a vecinos y visitantes. Ya por la tarde, el fuego tomó el relevo con la esperada cremà de la falla, construida con esfuerzo e ilusión por las familias del centro.

Los falleros mayores, Marta Vera Sáez y Arturo Torres Martínez, junto a los infantiles, Valeria Rocamora Juan y Roma Rodríguez Martínez, acompañados por la madrina Marta Roso Toralba, protagonizaron uno de los momentos más especiales al salvar el muñeco indultado: una original caja de cerillas sobre un caracol.
El acto finalizó con la quema de la falla al son del himno regional poniendo el broche de oro a una jornada inolvidable.
El director del centro, Joaquín Marzá Mercé, destacó que esta actividad «se ha consolidado como una parte fundamental de la vida educativa y del pueblo de Hurchillo”.